Historia de Muga de Alba

Durante la Edad Media Muga de Alba quedó integrado en el Reino de León, cuyos monarcas habrían acometido la repoblación de la localidad dentro del proceso repoblador llevado a cabo en la zona. Tras la independencia de Portugal del reino leonés, en 1143, la localidad habría sufrido por su situación geográfica los conflictos entre los reinos leonés y portugués por el control de la frontera.

Por otro lado, durante los siglos XIII y XIV Muga de Alba perteneció a la Orden del Temple, formando parte de la encomienda templaria de Alba una vez que el rey Alfonso IX de León otorgó a esta Orden la comarca, donación que se hizo efectiva en 1220 tras una posible entrega anterior.

Durante la Edad Moderna, Muga de Alba estuvo integrado en el partido de Carbajales de Alba de la provincia de Zamora, tal y como reflejaba en 1773 Tomás López en Mapa de la Provincia de Zamora. Así, al reestructurarse las provincias y crearse las actuales en 1833, la localidad se mantuvo en la provincia zamorana, dentro de la Región Leonesa,​ integrándose en 1834 en el partido judicial de Alcañices,​ dependencia que se prolongó hasta 1983, cuando fue suprimido el mismo e integrado en el Partido Judicial de Zamora.
Finalmente, en torno a 1850, el antiguo municipio de Muga de Alba se integró en el de Losacino.

En Muga de Alba se citan esporádicos hallazgos de cobre nativo asociado a casiterita y cuarcitas.

En el espigón formado por el río aliste, el arroyo y la vaguada se asienta el castro de las tapias. El recinto castreño tiene forma triangular, que cuenta con una muralla, en apariencia terrera, pero constituida por lajas grandes de pizarra